Día Mundial de la Incontinencia Urinaria

Hoy 14 de Marzo se celebra el día mundial de la incontinencia.
Una buena excusa para hablar un poco de una enfermedad que muchos sufren en silencio.
Existe gran desinformación en muchos aspectos de esta enfermedad.

La Incontinencia urinaria es cualquier pérdida involuntaria de orina. Es considerada por la Organización Mundial de la Salud como enfermedad. Su prevalencia es muy alta, pudiendo ser incluso mayor que la diabetes y la artrosis.
En edades jóvenes es más común en mujeres, aproximadamente 1 de cada 4; a medida que envejecemos el porcentaje de los que la padecen también se incrementa. No es una enfermedad exclusiva de las mujeres, también los hombres la padecen, en mayores de 65 años puede llegar a presentarse de forma similar en hombres y en mujeres.
Además de todos los problemas físicos que se originan de la misma como las lesiones de piel, dermatitis, infecciones de orina, etc., el principal aspecto está en el deterioro de la calidad de vida del que la padece. La incontinencia urinaria limita ampliamente las actividades físicas, laborales, las relaciones familiares y laborales. El paciente que sufre de incontinencia tiene miedo al rechazo social, vergüenza de su enfermedad, cambia su forma de vestir, teniendo como consecuencia en muchos casos, depresión y baja autoestima.
En muchos casos las personas no consultan por desconocimiento, temor a pruebas diagnosticas o porque creen que los tratamientos no funcionan, además, muchos la consideran erróneamente como algo “normal” del envejecimiento.
La Incontinencia urinaria no es “normal”.
El problema es que a medida que se aumenta en edad el proceso se agrava progresivamente, con todas sus consecuencias.
Existen diferentes causas de incontinencia. La adecuada valoración diagnostica del tipo de incontinencia es muy importante. La orientación se realiza en la consulta con la entrevista médica y el examen físico, en algunos casos pueden ser necesarias otras pruebas.
Existen múltiples tratamientos de acuerdo al tipo de incontinencia. El objetivo del tratamiento es recuperar la calidad de vida. No siempre es necesaria la cirugía. Las compresas o pañales no son la solución para la incontinencia, representan solo una medida paliativa. El tratamiento deberá ser dirigido a cada paciente, de acuerdo a la causa que provoca la incontinencia y a sus expectativas, por lo que la valoración y el adecuado consejo en consulta es imprescindible.

LA INCONTINENCIA URINARIA, UN PROBLEMA CON SOLUCIONES.

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